Zapatos hombre

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Pila de zapatos hombre Consejos para la elección del calzado:

En esta sección se encuentran listados una serie de consejos útiles a la hora de adquirir un zapato de hombre:

Seleccione el zapato en función del uso al que va a estar destinado.

Lea la etiqueta del fabricante, en ella se informará de los materiales que componen el calzado. Para obtener más información puede visitar nuestra sección dedicada a la etiqueta del calzado.

Seleccione la talla adecuada. En primer lugar pruébese los zapatos con el tipo de calcetines que usará habitualmente. Entre el final del dedo gordo y la puntera ha de quedar un espacio de aproximadamente 1 centímetro. Los dedos no toquen la parte superior de la puntera. Compruebe el ancho del zapato, si aprieta o aparecen bultos es demasiado pequeño. El dedo meñique no ha de quedar situado sobre el anular. El talón del pie ha de quedar bien asentado sobre la cazoleta, sin que se deslice con facilidad.

Valore las características del zapato el peso, flexibilidad, comportamiento frente a los movimientos del pie, estabilidad y amortiguación del impacto del pie contra el suelo, sin que resulte muy blando.

Tenga en cuenta que los pies al final del día o después de caminar, pueden estar más hinchados.

Respecto al tipo de suela más adecuado, puede visitar la sección de Tipos.

En la parte interior del zapato, el forro no tiene que presentar costuras, uniones o refuerzos mal situados o mal terminados, pueden ocasionar lesiones o molestias.

En último lugar, camine unos paso antes de comprar el zapato.

El seguimiento de estas normas le ayudará a acertar en la elección de su zapato hombre.

Higiene privada o el arte de conservar la salud del individuo 1857 Como curiosidad incluyo un texto extraído del libro:

ELEMENTOS
DE
HIGIENE PRIVADA
o
ARTE DE CONSERVAR LA SALUD DEL INDIVIDUO


escrito por:

EL DR. D. PEDRO FELIPE MONLAU

Impreso en:

MADRID año 1857
IMPRENTA Y ESTEREOTIPIA DE M. RIVADENEYRA
calle de la Madera, núm. 8.

En la página 73 cuenta:

160. Calzado. —El calzado completa la vestidura de las extremidades inferiores, preserva el pié de la humedad y del choque de los cuerpos extraños, y facilita la progresión. Para llenar estas condiciones es preciso que el calzado no venga ancho ni estrecho, sino que se adapte á la forma del pié; que sea ligero , impermeable, y que no constriña el pié en punto alguno. Y sin embargo, por una fatalidad lamentable , se ha hecho consistir el tipo de la belleza ideal de los pies en la pequeñez. La coquetería y la presunción se han esforzado, pues, en aparentar pies chiquitos, en estropeárselos, y en pasar por elegantes á costa de dolorosas induraciones, de no poderse tener en pié, ni poder andar bien , y á costa de la irritabilidad y pésimo humor en que pone al hombre la violenta constricción de un calzado estrecho. ¡Deplorable manía!

Dejando á un lado el elegante borceguí y el rico coturno de los héroes de Atenas y de Roma, la humilde sandalia del cenobita, el ruidoso zueco del montañés y la ligera alpargata de nuestros labradores, examinemos el zapato y la bota, que constituyen el calzado mas común.

La plantilla de los zapatos ha de ser de cuero bien batido, bien seco, é impermeable, á cuyo último efecto sirven varios procedimientos. El tacón no ha de tener mas grosor que el doble o triple de la suela de la planta, a fin de prestar el debido apoyo para la progresión y la estación, y no exponer a contorsiones de pies y a caídas, como exponen los talones o tacones muy altos disminuyendo la base sobre la cual descansa el centro de gravedad. El empeine o la pala del zapato ha de ser de un tejido vegetal o animal cualquiera, o de una piel blanda, elástica, poco resistente é impermeable (*). Los zapatos, en fin, no han de venir anchos ni estrechos, á cuyo efecto conviene mandarlos hacer sobre hormas individuales, y una para cada pié , pues la conformación del lado interno del pié difiere demasiado de la del externo para que uno esté con comodidad, y vaya bien calzado, con botas ó zapatos hechos sobre una horma única.

Lo que acabamos de decir de los zapatos es en todas sus partes aplicable a las botas. Este calzado, que tiene una caña mas ó menos alta , y que se ajusta a la forma del pie con mas facilidad y con mas igualdad que los zapatos, es muy bueno particularmente para invierno, por cuanto también preserva de la humedad mejor que el zapato, y mantiene muy abrígalas las piernas. Las botas no deben comprimir el pie ni la pierna. La caña y la pala deben ser de castor, de fieltro, de paño, o de una piel suave , poco resistente, e impenetrable al agua.—Cualquiera trasgresión de los preceptos higiénicos sobre el calzado , trae necesariamente dolor, callosidades, varices, o dificultad de andar, supresión del sudor, etc. , etc.

Los zuecos ó las galochas son excelente calzado para aislar los pies del suelo y  preservarlos de la humedad ; pero su inflexibilidad hace que no sean muy propios para la progresión.—Los chanclos articulados, apreciable invención moderna, debida á Mr. Dufort, sirven perfectamente para preservar los pies de la humedad y mantener limpio el calzado ordinario en los tiempos lluviosos. —Con igual objeto se pone una plantilla de corcho en el interior del zapato, o entre dos suelas de cuero. También se usan los zapatos o borceguíes de goma elástica, que cubren el calzado ordinario, son bastante ligeros y muy impermeables.


(*) Para hacer impermeables la caña y la pala, el Dr. Willich, médico inglés, propuso la mezcla siguiente: media azumbre de aceite secante; dos onzas de cera amarilla; dos onzas de espíritu de trementina, y media onza de pez de Borgoña. Estas substancias se mezclan a fuego lento, Pudiéndose añadir dos dracmas de aceite esencial de bergamota o de cidra para disfrazar el desagradable olor de la mezcla. Con un cepillo blando y empapado de esta preparación se untan y frotan los zapatos o las botas; se dejan secar, y se repite la operación hasta que la piel que de bien saturada— Otro medio que vale tanto y mas que el de Willich, es tener varios pares de botas o zapatos, usándolos alternativamente y no poniéndoselos hasta que hayan tenido tiempo de secarse del todo. Este medio, a la par de sano, es muy económico.


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Última actualización: 21 de junio de 2014

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